LOS AVANCES DE LOS MUNICIPIOS

En los últimos años, en el ámbito municipal se está cocinando una nueva gestión pública basada en la participación y en la transparencia, y una manera distinta de hacer política que difiere radicalmente de la que se práctica en el actual sistema de partidos.

Desde el 2003, un grupo cada vez mayor de municipios aplican el Presupuesto Participativo para que la población y las comunidades decidan las obras que los ayuntamientos realizarán con el dinero destinado para la inversión municipal.

En este proceso de auténtica democracia, las organizaciones comunitarias y toda la población conocen cuánto dinero ingresará en el ayuntamiento en el año siguiente y de esta cantidad, cuál será destinada para la inversión en obras o proyectos de desarrollo en el municipio.

Determinado este fondo de disponibilidad financiera y su distribución entre las diferentes secciones del municipio en base a la cantidad de población o por criterio de solidaridad con las zonas más pobres o deprimidas, se procede a establecer un plan de inversión seccional y municipal a través de un proceso de asambleas comunitarias y seccionales o de bloques, cuando se trata de grandes ciudades.

Antes de la aprobación definitiva de este plan, los facilitadores o los técnicos del ayuntamiento proceden a realizar un estudio de pre-factibilidad de los proyectos decididos para examinar si su costo es compatible con el tope por obra decidido previamente en relación al total disponible, porque el propósito es obtener la mayor cantidad de obras con el menor dinero invertido, y si existen las condiciones materiales y legales para su ejecución.

Los resultados de este estudio de pre-factibilidad los discuten con los delegados y delegadas de las comunidades en un diálogo de saber técnico y popular, quedando como parte del plan de inversión municipal los proyectos que resultan del consenso entre ambas partes. Esta lista de proyectos de obras, finalmente se somete al Cabildo Abierto para su aprobación. Los proyectos no aprobados quedan pendientes para ser tomados en cuenta en el proceso del año siguiente.

A la fecha, suman cincuenta y nueve municipios que realizan Presupuesto Participativo. El año pasado fueron 28 municipios con una inversión de alrededor de 280 millones decididas por la población de manera directa y soberana. Para este año, estos 59 municipios han decidido más mil millones de pesos para ser ejecutados este año 2006.

De acuerdo a las rendiciones de cuentas que han efectuado más de la mitad de los municipios que aplicaron el Presupuesto Participativo en el 2005, la ejecución de los planes de inversión municipal decididos por la población ha rebasado el 85% y en la mayoría de los casos la inversión fue superior a la prevista.

Tan pronto se inicia la etapa de ejecución del plan de inversión municipal del Presupuesto Participativo, en cada uno de estos municipios se intenta, con mayor o menor éxito, el establecimiento y puesta en funcionamiento de un sistema de transparencia y seguimiento del gasto municipal.

Para este año 2006, estos 59 municipios se han comprometido a que la sindicatura se reúna, por los menos una vez por mes, con el Comité de Seguimiento Municipal elegido por el Cabildo Abierto del Presupuesto Participativo, para revisar y discutir la evolución de la ejecución de las obras según el calendario de inicio de obras que se decidirá desde la primera de sus reuniones. Por los menos, se celebrarán al año dos actos de rendición de cuentas ante el pleno de las y los delegados del Presupuesto Participativo, además de las reuniones periódicas del Comité de Seguimiento Municipal con la Sindicatura que es una permanente rendición de cuentas.

En cada una de las obras que se inicia debe estar acompañada por un Comité de Obra o de Auditoria Social que supervisa tanto la calidad como el gasto en la misma con arreglo al presupuesto aprobado. Este Comité de Obra es elegido por la comunidad donde se construye la obra.

En el recién pasado año 2005, de los 28 municipios que efectuaron el Presupuesto Participativo, en quince de éstos funcionó por completo esté sistema de transparencia y seguimiento. En los demás se inició el sistema, aunque todavía es débil pero con posibilidad de fortalecerse en este año.

En diez de estos municipios, los concejos de regidores con el acuerdo del síndico, aprobaron un reglamento que regula las compras de bienes y la contratación de servicios de mayor cuantía, y establece una Junta Municipal de Compras y Contrataciones con la participación de representantes de la sociedad civil. En por lo menos siete de estos municipios se adjudican las obras municipales por sorteo, concurso de precios o por licitaciones, según el monto de las obras: Constanza, Villa Tapia, Yamasá, Pimentel, Villa Bisonó, Mao y San Pedro de Macorís.

Algunos de estos ayuntamientos, como es el caso de San Pedro de Macorís, han habilitado sus páginas Web para informar la ejecución de las obras y mostrar los cheques emitidos con los detalles de concepto, monto y destinatario.

En el recién pasado año 2005, que una parte de los municipios volvió a ejecutar las obras del Presupuesto Participativo y otros 31 municipios más aplicaron por primera vez este proceso, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) contribuyó con ingenieros pasantes para que éstos ayuden a los ayuntamientos a elaborar los estudios de pre-factibilidad y los presupuestos de los proyectos decididos en los procesos de Presupuesto Participativo, a que las obras que se realicen cumplan con los estándares de calidad y a capacitar en supervisión de obras a los comités de obra o de auditoria social.

Los efectos de este movimiento de participación en los gobiernos locales comienzan a verse. Por un lado, la población comienza a responsabilizarse en la solución de los problemas junto a las autoridades. De una actitud pasiva y recesiva, las comunidades pasan a una actitud proactiva y, ante las limitaciones financieras del ayuntamiento, buscan recursos propios o de terceros para realizar los proyectos. Las comunidades deciden las obras y por tanto se co-responsabilizan de su construcción y de su posterior mantenimiento.

Otra consecuencia es el reforzamiento de la legitimidad de las autoridades municipales y del propio ayuntamiento. El conocimiento detallado de los fondos públicos municipales y de su gasto, y la participación en las decisiones de las inversiones, crea un clima de confianza y una cercanía de la ciudadanía con el gobierno local.

Sin embargo, el efecto de mayor trascendencia de estos procesos en los municipios es la quiebra del liderazgo político sustentado en el clientelismo. En la medida que la población se reconoce como dueña de los fondos públicos y con el derecho de decidir su destino, la compra de la simpatía política y del voto a través de dádivas pierde terreno. En el marco del Presupuesto Participativo, la ciudadanía cada vez más comprende que esas dádivas salen de los recursos con los que puede hacer los proyectos que satisfagan sus necesidades más prioritarias y con los cuales puede impulsar el desarrollo de su comunidad.

Enrique de León
23.01.2006

Unidad de Presupuesto Participativo - Actualizado febrero 2008